La violencia ha cobrado la vida de ocho niños en Oaxaca

La violencia acentuada en territorio oaxaqueño, principalmente aquella generada por grupos delictivos, le ha arrebatado la vida a ocho menores de edad en el transcurso de 10 meses; sin embargo, en la entidad no existen leyes que castiguen por la muerte específica de un niño o adolescente.

Los hechos delictivos con arma de fuego registradas en la entidad ya alcanzaron a la niñez quienes han perdido la vida junto con sus padres. Entre las causas que resaltan las autoridades de estas muertes, están posibles ajustes de cuentas entre bandas delictivas.

En enero de este año, el asesinato de un niño de siete meses en Pinotepa Nacional encendió la alerta de los alcances de la violencia en Oaxaca; esta realidad se confirmó con el hallazgo del cuerpo de un menor de 11 años, hace unos días, que presentaba un tiro en la cabeza.

Violación a sus derechos

Vivir en una ambiente libre de violencia, que incluye desde el espacio en el hogar hasta los públicos, es un derecho no garantizado de parte de las autoridades estatales y de la propia sociedad que le ha cobrado la vida a los niños en Oaxaca.

El presidente del Foro Oaxaqueño de la Niñez (Foni), Jorge Nolasco Vicente, llamó al gobierno del estado a intensificar acciones que garanticen el derecho a una vida plena para la niñez en Oaxaca.

Por su parte, la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) señaló que es preocupante el grado de violencia alcanzado en la entidad, pues al generalizarse está cobrando la vida de inocentes.

El visitador general del organismo, Juan Rodríguez Ramos, indicó que durante este 2016 se ha registrado el brote de estos hechos, los cuales dan razón de la ausencia de políticas públicas para llevar a cabo acciones eficientes en materia de seguridad pública y garantizar en específico la integridad de los niños y adolescentes en la entidad.

“Éste fenómeno pone en riego la vida de los menores en las regiones en donde más de ha registrado el incremento de homicidios dolosos”, expresó.

La DDHPO abrió un cuaderno de antecedente por el hallazgo del cuerpo del un menor con un balazo en la cabeza ocurrido durante esta semana, así como pidió informes a la SSP, a la Fiscalía General y al municipio de Pinotepa Nacional, por la ejecución de una familia con un hijo de siete meses, para después omitir un posicionamiento.

Muertes tempranas

La vida para las pequeñas víctimas terminó a los siete meses, a los seis, 11, 12 y 16 años de edad. Algunos de ellos, todos varones, también fueron asesinados a puñaladas, como lo fue el caso de un joven en Juchitán de Zaragoza, que falleció de al menos cuatro durante un riña entre grupos delincuenciales.

La sangre de adultos se ha mezclado con la de infantes que en brazos de sus padres, en compañía de ellos o en sus camas les han arrebatado la vida.

Así ocurrió en Juchitán de Zaragoza, en dos ocasiones, cuando un grupo armado atacó a balazos a toda una familia mientras dormía; otro cuando estaba en una fiesta y uno más mientras se trasladaba a bordo de un vehículo con su padre y familiares.

Estos hechos violentos se han registrado con mayor frecuencia en la región del Istmo, la que ocupa actualmente la número uno en violencia en Oaxaca y en donde la Fiscalía General del Estado y la Secretaría de Seguridad Pública han montado operativos para investigar los hechos violentos ligados a la delincuencia organizada.

Arrebatan la vida a un bebé

Un escenario de guerra estaba muy distante de México y de Oaxaca, en enero de este año, pero la imagen de un bebé sin vida sobre el suelo, bañado de sangre, en medio de sus padres también ejecutados por un arma de fuego, le arrebató la paz a los oaxaqueños.

Como aquella fotografía de un niño sirio muerto en el mar de Turquía dio la vuelta al mundo meses atrás, la imagen del niño oaxaqueño asesinado en Pinotepe Nacional también circuló en redes sociales y la noticia impactó en los medios internacionales.

Aylan Kurdi, un niño sirio de tres años, y Marcos Pano, de siete meses, murieron por circunstancia distintas, pero ambos fueron víctimas de la violencia; de no tener las condiciones en sus ciudades para seguir con vida.

Cuatro meses después de la impactante imagen del niño de tres años, un banda de narcotraficantes- así señalada por la Fiscalía General del Estado- marcó irrumpió en la vida social de todo un estado al asesinar a un familia a fuera de un tienda, en el centro de la ciudad, mientras cargaban en brazos a su bebé de siete meses.

Por los hechos, la Fiscalía detuvo 10 días después a tres presuntos responsables: Juan Antonio López López, Arturo Arzate Vargas y Óscar Silver Olmedo López.

La madre del bebé también era menor de edad

fuente http://www.nvinoticias.com/

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