Con cervezas y cohetones, los trabajadores de la construcción veneran hoy a su patrona, la imagen de la Santa Cruz.

Este 3 de mayo, también se le conoce como el “Día de los Albañiles”, los trabajadores que se dedican a este oficio acostumbran colocar en lo más alto de la fachada de la casa en construcción, una cruz de madera adornada con flores y papel de china, previamente bendecida por un sacerdote para iluminar su trabajo.

A esta celebración se suman todos los que hacen posible que un patrimonio llegue consolidarse, desde el arquitecto, el maestro albañil, los chalanes y ahora los coladores.

Los coladores

Desde hace más de 50 años, “los Mojarra” se dedican especialmente a colar los techos o lozas de obras en construcción en la ciudad capital y municipios conurbados.

De acuerdo a Donaciano López Santiago, quien encabeza el grupo de los coladores, este oficio lo llevan a cabo desde hace tres generaciones.

“Mi papá fue albañil, era uno de los más conocidos en la Central de Abasto, sus amigos lo apodaban el Mojarra, por eso se nos quedó ese nombre, en memoria de mi padre”.

López Santiago comenta que en la década de los 70,80 y 90, “casi no habían albañiles y los que nos colocábamos en la Central siempre teníamos trabajo, los tiempos han cambiando, antes era a puro palazos y ahora ya hay máquinas que nos facilita nuestro trabajo”.

Los Mojarra

El grupo de los Mojarra está integrado por seis albañiles, el maestro, su ayudante y cuatro chalanes. Su trabajo lo cobran por metro cuadrado y su tiempo depende de ellos mismos.

Generalmente, los coladores son requeridos en obras de grandes extensiones, por lo que ellos realizan el colado en tiempos récords.

Llegan a su cita entre 7 y 8 horas, según lo requieran los patrones, mientras unos preparan las palas, el cemento, arena y la grava, otros alistan la revolvedora para preparar la mezcla.

A la orden del maestro albañil, los Mojarras arrancan la revolvedora, y el sonido de la cuchara no para hasta que concluye el colado.

Para los chalanes no hay tiempo para descansar, con los celulares apagados, sin que nadie los moleste, todo el trabajo se realiza con una sincronización en el que todos hacen lo que les corresponde.

Mientras el maestro Mojarra y su ayudante preparan la mezcla, en la rampa sólo se observa el ir y venir de los chalanes.

Uno por uno descarga la mezcla donde el maestro albañil, encargado de la obra les indica.

Según el tamaño de la obra, los coladores pueden concluir su trabajo en un lapso de 4 a 5 horas.

A decir de los albañiles, una vez que se concluye con el colado, es el momento para elaborar la cruz que se bendice días previos al 3 de mayo, fecha en que se celebra el Día de la Santa Cruz.

El origen de la tradición

La cruz es uno de los símbolos más importantes dentro de la religión católica

Los historiadores que se han dedicado a estudiar el origen de esta festividad, destacan que la cruz es uno de los símbolos importantes, dentro de la religión católica, incluso podría considerarse el más importante, ya que representa a la trinidad Dios – Padre, Dios – hijo, Dios – Espíritu Santo, como sabemos fue en la cruz donde murió Jesús, el hijo de Dios.

Su historia comienza cuando la emperatriz Elena, madre de Constantino, quien en una peregrinación a Jerusalén en el año 326 d.C, fue en busca de la cruz en la que murió Cristo, según se cuenta, encontró tres cruces después de realizar algunas excavaciones en el Monte del Gólgota.

Dos de ellas eran de los ladrones y la tercera la de Cristo. Para saber cuál de las tres correspondía a la de Jesús, Elena decidió tocar a una mujer mortalmente enferma con las tres cruces sucesivamente.

Las dos primeras no le causaron ninguna impresión, pero cuando fue tocada por la tercer cruz, se puso de pie, curada milagrosamente, de esta manera se dieron cuenta que la Santa Cruz había sido encontrada.

Desde entonces el 3 de Mayo se festeja el aniversario del descubrimiento de la Cruz. Estos festejos consistían en la representación del descubrimiento de la Cruz por la Emperatriz Elena.

Día de los Albañiles

A través de los años, la Santa Cruz se convirtió en la patrona de los albañiles y peones de la albañilería.

En México, esta costumbre que veneran los maestros de la construcción data desde la época del ilustre Fray Pedro de Gante, quien fue el fundador de la primera escuela en el país.

Fray fue el primero en colocar una cruz en su obra y desde entonces, los albañiles construyen altares dedicados a la cruz, los adornan con flores, velas y papel de muchos colores.

Los fieles católicos que mantienen vigente la festividad celebran este día con una misa, después conviven con los albañiles, quienes son apadrinados por el patrón o arquitecto de la obra.

Así entre el sonido de la pala y cuchara, los albañiles festejan hoy el Día de la Santa Cruz

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