Furia magisterial en Guerrero

CHILPANCINGO

El rechazo del Congreso local a la aprobación de sus reformas desató la furia de maestros, normalistas y grupos sociales, que ayer cometieron actos vandálicos en las sedes estatales de PRI, PAN, PRD, Movimiento Ciudadano y en el edificio de la Contraloría Interna de la Secretaría de Educación del Estado.

El gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, dio por agotado el diálogo con la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG) y confirmó órdenes de aprehensión contra los líderes.

En su cuenta de Twitter, Aguirre difundió que “se liberaron órdenes de aprehensión en vs de Minervino Morán y Gonzalo Juárez, autores intelectuales de los actos vandálicos acontecidos hoy”.

Explicó que ahora se dará paso al “cumplimiento irrestricto de la ley”, luego de que el magisterial tomó “un camino erróneo”. PAN y PRD anunciaron que presentarán las denuncias correspondientes y el PRI exigió la aplicación del estado de derecho.

La jornada de disturbios comenzó a las 14:00 horas, sin que ninguna autoridad municipal, estatal o federal intentara detenerla. Sólo un motociclista de tránsito fue testigo de los destrozos del grupo de maestros que marchó embozado con playeras y pasamontañas, y armados con tubos, palos y resorteras.

Los integrantes de la CETEG salieron de su plantón en una marcha hacia el Zócalo de esta capital, donde ofrecieron un mitin encabezado por Minervino Morán, coordinador de la CETEG en la región Centro, quien reiteró su rechazo a la iniciativa.

Al retirarse de la Plaza Primer Congreso de Anáhuac se desató la furia de la disidencia magisterial. Los encapuchados primero arremetieron contra la sede estatal del PAN, donde quebraron la fachada de cristal y aluminio. Su irrupción causó crisis nerviosas en dos trabajadoras, una de ellas con su hijo, quien recién salió de la escuela.

“Se llevaron los celulares. Los dejamos aquí cargando. No es justo, aquí está mi niño. ¡No es justo, qué culpa tenemos nosotros si ellos no quieren trabajar!”, repetía la mujer mientras sacaba a su hijo del inmueble lleno de pedacería de vidrio.

Así siguieron hacia el edificio de Movimiento Ciudadano y del PRD, donde deshicieron mobiliario.

Mayor daño a sede tricolor

Pero en la sede estatal del PRI los daños fueron mayores. A tubazos rompieron el candado de la reja perimetral del inmueble, ubicado a 300 metros del Congreso local, que ahora rodeaban policías antimotines.

Tras cruzar la explanada, subieron a las oficinas y desde ahí lanzaron el mobiliario de oficinas, registros, documentación e incluso un retrato firmado del entonces candidato presidencial Enrique Peña Nieto.

Otro grupo incendió una de las oficinas que está en la parte trasera del inmueble. Uno más arrojó los macetones del lobby a la explanada. El auditorio de la sede priísta también fue violentado y le prendieron fuego durante la protesta.

Ahí los disidentes arremetieron contra representantes de los medios de comunicación a quienes intimidaron con garrotes, lanzaron golpes y sacaron de las instalaciones.

“No cierren cabrones, no es contra ustedes, es contra el pinche gobierno”, soltó un encapuchado a comerciantes que veían cómo se aproximaba la marcha a sus negocios.

Otra profesora, que se atajaba del sol en un árbol del Museo de la Avispa, expresó: “No saben la fuerza y la pasión con la que lucha el magisterio. No saben con quién tratan”.

A las 16:00 horas los maestros arremetieron contra la Contraloría Interna de la Secretaría de Educación estatal, un edificio en remodelación sobre la lateral de la Autopista del Sol, donde quemaron expedientes y muebles. Hubo quienes hallaron una caja llena de coca-colas y se las llevaron. “Retirada compañeros”, arengó un educador de La Montaña por el sonido de una camioneta.

Un minuto después, por primera vez, dos patrullas y personal de Protección Civil llegaron a ese punto.

Por la noche, mediante un comunicado,el gobierno estatal reiteró que se aplicará la ley contra los autores intelectuales y materiales de los hechos violentos.

Señaló que a la CETEG y al autollamado Movimiento Popular de Guerrero como los causantes de los destrozos en las sedes políticas.

Sostuvo que el gobierno estatal dio muestras de diálogo y de apertura, pero que esa vía “se agotó”.

Reveló que la indicación que recibieron las diferentes instancias policiales “fue la de no caer en la provocaciones”, pues “reportes de las áreas de investigación y de inteligencia” indicaban que había individuos con armas de fuego.

De acuerdo con el documento, las autoridades actuaron con prudencia porque los maestros “querían que hubiera muertos”, pero “el gobierno de Guerrero no se los va a dar”.

Explicó que trabajan en coordinación con las autoridades federales, en particular la Secretaría de Gobernación, y que en las próximas horas se tomarán las acciones necesarias.

 

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