Panteón San Miguel, al borde de la tumba

El panteón de San Miguel, el camposanto civil más antiguo de la ciudad de Oaxaca de Juárez, agoniza y no de viejo, pese a sus 189 años, sino de males naturales. Los sismos y el abandono lo tienen al borde de la tumba.

Este año, por segunda ocasión consecutiva, las autoridades de la capital y protección civil decidieron restringir el acceso de los familiares a los sepulcros, suspender los recorridos para las tumbas de los personajes ilustres y cancelar la iluminación de nichos.
Desahuciado tras los sismos

Los daños que le causó al inmueble el sismo del pasado 7 de septiembre del 2017 prácticamente lo desahuciaron. La parte central de los cien arcos de cantera y los 2 mil 355 nichos sepulcrales están agrietados y, por tanto, el acceso es restringido.

En esta área se localizan las tumbas de los hombres ilustres, como Guadalupe Juárez Maza a quien su propio padre Benito Juárez llevó a sepultar al panteón para que el pueblo viera que acataba la ley que decretó el 5 de diciembre de 1844 para prohibir las inhumaciones en templos; Félix Díaz (a) El Chato, hermano de Don Porfirio Díaz Mori; los doctores Aurelio Valdivieso, Manuel Canseco Landeros, Federico Ortiz Armengol y Ramón Pardo; los generales Albino Zertuche, Mariano Jiménez, Fidencio Hernández, Gregorio N. Chávez y Luis Meixueiro; los músicos Macedonio Alcalá y Eduardo Mata; además de Fernando Ramírez de Aguilar, Jacobo Dalevuelta, José Alcalá y Heliodoro Díaz Quintas.

Por lo que en las Fiestas de los Fieles Difuntos, en la tarde-noche, se desarrollaba una puesta en escena para recorrer las tumbas de estas personalidades y narrar algo de sus vidas.

En los corredores de las amplias galerías, con piso de cantera verde, que mediaba entre los altos arcos y los nichos, se encendían miles de veladoras para iluminar el paso de los muertos.
Sin embargo, hoy todo eso forma parte del recuerdo porque el inmueble está muy deteriorado. El Instituto Nacional de Antropología e Historia determinó que no hay condiciones para eventos masivos en el lugar.

Los muros frontales de adobe están cuarteados y desde el sismo se ha tapiado la zona para evitar accidentes. Solo el austero frontispicio de cantera con su leyenda: postraos: aquí la eternidad empieza y es polvo aquí la mundanal grandeza; parece haberse salvado de la contingencia.

LA CAPILLA

El corazón del camposanto debía lucir en todo su esplendor una capilla de estilo funerario, que nunca se logró concretar y el temblor dañó sus majestuosas columnas toscanas de de piedra color café. La obra está tapiada y los arcos sostenidos por vigas de madera para evitar su caída.

En el año de 1835, seis años después de haberse establecido el panteón en el pueblo de San Matías Jalatlaco, se decidió demoler lo hecho a fin de dotar de forma arquitectónica al lugar por lo que se diseñó un gran cuadrilátero con el proyecto de una capilla en el centro, una sacristía al oriente y a derecha e izquierda de ella unos sepulcros de piedra.El proyecto arquitectónico del panteón fue originalmente encargado por el gobernador José López Ortigoza al arquitecto Francisco De Paula Heredia, quien había llegado a Oaxaca en 1832, para realizar otras obras públicas, pero fue hasta el año de 1839 cuando el Cabildo municipal acepta el proyecto de José Francisco Bonequi, que impartía clases de dibujo en el Instituto de Ciencias y Artes; y es el que realiza los planos, que una vez autorizados fueron convertidos en maqueta por el maestro carpintero Diego Silva, se procedió al inicio de los trabajos.

Por desgracia las revoluciones, los cuartelazos y los cambios de gobierno impidieron el adelanto de aquella obra, llegando a extraviarse el precioso modelo para una capilla monumental cuya vocación era a San Miguel Arcángel que debía figurar en el centro, y que quedó inconclusa… para siempre.

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