Lo que nadie te cuenta sobre la paternidad

Cambios y problemas mundiales

Al traer a un ser a este mundo, temas como el calentamiento global, la guerra y las mujeres en los anuncios de cerveza cambian completamente de significado. Comienzas a pensar en las implicaciones de estas cuestiones y en el mundo que le dejarás. Un mundo mejor para tus hijos y nietos se transforma en algo más que palabras

Sentir fracaso

Muchas veces, aunque lo intentes con ahínco, no lograrás hacerlo feliz todo el tiempo, pues tienes que educarlo. Te verás diciendo muchas veces ‘no’, insistiendo para que limpie su cuarto, o reprimiendo sus malas acciones. Aunque se queje y pida cosas que tú consideras que no puedes otorgar, obviamente tú buscas firmeza para sostenerte en lo que crees mejor para él. Este proceso es difícil porque obviamente no es fácil imponer disciplina.

No tener tiempo

Parece obvio, pero no podrás creer el poco tiempo del que dispones. Comienzas a medir las cosas en minutos y segundos. ‘Si sigue mirando algún programa por 20 segundos más, puedo ir al baño’, o ‘si su siesta se estira otros 10 minutos, podría tomarme un baño’. El tiempo para ti se limita cuando tu hijo todavía es muy pequeño.

No ir al baño solo

Cuando tus hijos son pequeños, el baño es el único sitio en el que puedes pensar con claridad. Es, de hecho, el único lugar donde puedes leer, claro, cuando aún es bebé. A los dos años, o cuando ya empieza a caminar, es imposible dejarlo solo y no sólo eso, te interrumpirá en tus horas más preciadas de intimidad dentro del baño. No dan tregua.

La paternidad reblandece

Esto les pega especialmente a los varones. Te encontrarás lagrimeando con cualquier película tonta que tenga algo que ver con la paternidad y si tienes una hija no te sorprenderá encontrarte jugando con ‘Mi pequeño Pony’ antes de ir a trabajar. Ya no podrás hacerte ‘de la vista gorda’ ante los chocolates y las galletas que venden las niñas exploradoras… piensas que una de ellas podría ser tu hija.

Ellos te avergonzarán

Este es un gran golpe para el cual nunca estarás preparado. Para ti son unos angelitos pero en realidad son personas pequeñas tratando de hacerse un camino en el mundo. Desafortunadamente, dicen lo que quieren y cuando quieren. Puede ser algo tan divertido como anunciarle a su clase de preescolar que el papá se tira pedos todo el tiempo, o algo tan humillante como un berrinche en una tienda o decirle a los padres que la ‘próxima vez quiero un juguete’ luego de recibir una pijama de regalo. Estás preparado para avergonzarlos cuando lleguen a cierta edad pero nunca estarás preparado para ser tú el humillado.

Preocupaciones

Éstas te perseguirán desde el día en que tu hijo nazca hasta el día en que tú te vayas de este mundo. De entrada te preocupa que deje de respirar en su cuna, luego te obsesionas por colocar el condenado asiento para bebés correctamente en el auto. Crecen un poco y pasas a preocuparte por que no se caigan por las escaleras o se ahoguen en un Polly Pocket. Con el paso de los años perderás el sueño por sus salidas nocturnas, por su falta de adaptación o porque vivan situaciones que no pueden manejar. Preocupaciones que nunca faltan: darles lo suficiente, pagarles los estudios o no enseñarles lo correcto. La lista sigue y sigue y tendrá un alto costo para ti. Pero si te preocupas es porque amas.

No ser el padre que pensabas ser

Todos imaginamos qué tipo de padres seremos. Ahora, una vez que la batalla nos puso a prueba, escuchamos a futuros padres repartiendo recomendaciones. Huecas palabras de sabiduría que surgen de quienes nunca se levantaron a las tres de la mañana para prender la lavadora con ropa vomitada. Ni han intentado hacer la cena con un bebé llorando en brazos, un niño dando volteretas sobre el sillón y el teléfono llamando. Se suelen escuchar cosas como éstas: ‘Nunca dejaré que mis hijos vean TV antes de cumplir los tres años’, ‘nunca le alzaré la voz a mi hijo’ o ‘mi hijo nunca comerá dulces’. Oh, oh, y yo dije: nunca voy a tener una minivan. Tienes una idea general del tipo de padre que deseas ser y a qué clase de familia aspiras. Intentas vivir de acuerdo con tus principios pero también debes sobrevivir. De modo que burlarse de un futuro padre que reparte recomendaciones no sólo está permitido sino que es bienvenido.

Enfermedades

Un niño enfermo condiciona toda la casa. Hasta un simple resfrío alcanza una nueva dimensión, especialmente cuando tienen entre 1 y 3 años. Puedes tener que quedarte levantado a la mitad de la noche durante varios días, faltar al trabajo y transformarte en un Kleenex gigante. Las numerosas manchas de tu camisa son una muestra de elegancia.

El sentimiento de amor incondicional

El amor que sientes por un hijo es muy distinto al que pensaste antes de tenerlo. Su pequeña sonrisa puede borrar tu muy mal día en la oficina. Por esta razón los padres, aunque lucen cansados, hablan maravillas de la crianza de sus niños mientras un hilo de baba se desliza por sus espaldas.

 

La manera en que ves los cambios en el mundo (© REX/Cultura)

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