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SALINA CRUZ.- Bajo el intenso rayo del sol las vendedoras esperan la llegada de los clientes, pasan las horas pero las ventas de los productos para los altares siguen “flojas”, los puestos siguen vacíos; la causa aparentemente es la falta de dinero.

Colocar un altar en todo santos resulta un gasto fuerte para las familias, por lo que cada vez la tradición se vuelve más sencilla, lo cual repercute en las ventas de los comerciantes que esperan estas fechas.

LA PLAGA MATA EL CEMPASUCHIL DE BOCA DEL RÍO

Lupita, desde hace 10 años se dedica a la venta de flor de cempasúchil y cresta de gallo que ella misma cultiva en los campos de Boca del Río. Sin embargo, este año no podrá recuperar su inversión ya que la plaga al cempasúchil, sólo se salvó la cresta de gallo.

“Este es el peor año, la lluvia fue escasa, el norte secó mucho la tierra por lo que tuvimos que regarla tres veces por semana, lo que representa comprar gasolina para las bombas o comprar pipas de agua. Pareciera que todo estaba en contra de los productores porque fuimos víctimas de las plagas de hormigas y chapulines, el cempasúchil no se dio”, relató Lupita.

EL ALTAR MÁS CARO

Mirna Martínez López colocó sus puestos de velas y veladoras, el lugar está bien surtido, allí se encuentran velas de diferentes tamaños y precios, pero la venta es muy baja, “la gente llega, pregunta y se va”, comentó.

Para elaborar un altar, sencillo, el gasto es de al menos 500 pesos, los más ostentosos cuestan hasta dos mil. Este año el altar parece ser un objeto del deseo, de lujo, el cual podrán poseer sólo unos cuantos.

Mirna Martínez recordó que anteriormente los altares se ponían de siete pisos ,que representa los niveles del inframundo por los que tiene que pasar el difunto, partiendo de arriba la más pequeña hasta el piso, el forma de pirámide, cada peldaño es cubierto de flores, pan, frutas, bebida y la comida que le gustaba al difunto, el chocolate, además de las veladoras.

Ahora los altares son mucho más sencillos, porque no hay mucho dinero, ahora los altares son de acuerdo al presupuesto de cada persona, “mucha gente ahora sólo pone un ramo de flores, una veladora, un pan y una veladora, aunque no puede faltar el vaso de agua para el difunto”, dijo.

“Las ventas estén muy bajas, ya que en otros años ya las ventas empezaban a despuntar desde el 29 de octubre, pero en esta ocasión, es muy poco lo que se está vendiendo”, dijo Mirna.

Con información de Soledad Vásquez Martínez, corresponsal

fuente http://tiempodigital.mx/

 

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