Algunos comerciantes principalmente los acaparadores, hacen su agosto en pleno noviembre y duplican los precios de los productos. Precios de disfraces para las comparsas “están por las nubes”

Este viernes, la Central de Abasto se vistió de amarillo y los olores a flor de Cempazuchítl, a copal, chocolate y el inigualable aroma del mole, inundaron las zonas de molinos, los intransitables pasillos y las zonas de tianguis de este emblemático centro comercial que de ésta manera recibe a “los muertos”.

Los dirigentes de las diversas organizaciones de comerciantes, estiman que por las festividades del “Día de Muertos”, alrededor de 20 mil locatarios y usuarios acuden diariamente, a partir de este viernes y hasta el lunes 31 de octubre, a comprar todo lo que usarán para montar sus altares “de muertos”.

Hasta en los hogares más humildes, persiste esta tradición prehispánica que se ha transmitido de generación en generación y a pesar de los altos costos que alcanzan las frutas, las flores, velas, veladoras, el copal, los adornos, la molienda del chocolate y el mole, la costumbre no muere, según señalan los propios comerciantes.

A pesar de la ausencia de los inspectores de la Procuraduría Federal del Consumidor, (PROFECO), algunos comerciantes principalmente los acaparadores, hacen su agosto en pleno noviembre y duplican los precios de los productos ante la impotencia de los “marchantes”.

Los precios de los guajolotes se dispararon hasta en 800 pesos, por lo que degustar y saborear esta exquisita ave en esta temporada de “Todos los Santos”, indudablemente se ha convertido en un verdadero lujo, por lo que la clientela prácticamente toma por asalto las pollerías, en donde el kilo de gallina o pollo se cotizan en 50 pesos el kilo.

En medio del ensordecedor bullicio, la vida en la Central de Abastos continua y en otras de las áreas se puede ver a las madres de familia sufriendo para adquirir los disfraces para las comparsas, cuyos precios según ellas, “están por las nubes”.

El tradicional pan de yema, otros de los productos que no pueden faltar en el altar de “muertos” o para llevar a los familiares más cercanos, el más pequeño tiene un costo de 20 pesos y para los que tienen más posibilidades, el pan de yema más grande les cuesta 200 pesos.

La Central de Abastos continuará de “fiesta comercial” este sábado, domingo y lunes, aunque el martes 1 de noviembre, el éxodo de clientes habrá bajado, hasta normalizarse y seguir con su diaria rutina.

fuente http://tiempodigital.mx

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *